Millones de mariposas monarca emprenden una travesía de hasta 4.800 kilómetros desde el norte de Estados Unidos y Canadá hasta los bosques de oyamel en las montañas del centro de México. Utilizan dos compases internos: el compás solar y el compás magnético, que requieren calibración previa para funcionar correctamente. El neuroecólogo Patrick Guerra y su equipo descubrieron que el frío es esencial para recalibrar estos compases. Sin embargo, el calentamiento global está provocando inviernos más cálidos en México, lo que podría impedir que las mariposas reciban la señal térmica necesaria para reiniciar correctamente sus compases. Esto podría hacer que las mariposas pierdan su habilidad para regresar al norte. El estudio sugiere que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es fundamental para preservar la migración de las mariposas monarca.