Desde 2017, astrónomos saben que el sistema solar no está aislado debido a la presencia de objetos interestelares como 1I/‘Oumuamua, 2I/Borisov y 3I/ATLAS. Estos cometas interestelares son cápsulas de tiempo que contienen pistas sobre la formación de mundos alrededor de estrellas lejanas. Alan Stern, del Southwest Research Institute (SwRI), destaca que son la primera oportunidad real de estudiar de cerca materiales formados más allá del Sol. El desafío es su velocidad y trayectoria hiperbólica, lo que los hace difíciles de interceptar. Sin embargo, un nuevo estudio plantea que es posible cambiar esta historia. El SwRI diseñó un concepto de misión capaz de sobrevolar un cometa interestelar a alta velocidad, recopilando datos antes de que desaparezca. Las simulaciones con 3I/ATLAS demostraron que la nave podría haber alcanzado al objeto con una trayectoria de energía mínima desde la Tierra. Se estima que hasta 10.000 objetos de este tipo cruzan cada año la órbita de Neptuno, y con la entrada en funcionamiento del Observatorio Vera Rubin, se espera que muchos sean descubiertos con antelación suficiente como para preparar una misión de interceptación.