Galicia es una de las regiones españolas que ya está implementando restricciones al uso de agua debido a la disminución de las reservas en sus embalses. Los concellos del sur de Pontevedra han anunciado medidas como la prohibición del uso de agua de riego, llenado de piscinas o lavado de coches. La situación es similar en algunas zonas de Asturias y León, donde también se han implementado medidas para forzar el ahorro de agua. Los datos publicados sobre el estado de los embalses muestran que las cuencas gallegas tienen un 58,5% de su capacidad, lo que supone una disminución significativa en comparación con el año pasado. La cuenca del Miño-Sil y la del Duero tienen una situación diferente, con un 4,1% y un 3,8% menos de agua que el año pasado, respectivamente. La situación es preocupante, ya que aún quedan casi dos meses para el fin del año hidrológico y las precipitaciones otoñales suelen cambiar la tendencia descendiente en la reserva de agua.