La ESA estudia la posibilidad de utilizar insectos como fuente de alimento para astronautas en misiones de larga duración. Los insectos han demostrado ser capaces de soportar las condiciones del vuelo espacial y son ricos en proteínas, hierro, zinc y grasas beneficiosas. La FAO estima que más de 2.000 especies de insectos son consumidas en distintos continentes. La investigación se centra en entender cómo se comportan los insectos en microgravedad y cómo podrían ser cultivados en entornos controlados. La NASA ha utilizado la mosca de la fruta como organismo modelo para estudiar cambios fisiológicos en el espacio. La ESA busca conocer con detalle cómo se comportan los insectos en fases clave de su desarrollo en órbita. El equipo europeo trabaja con especies como el grillo común y el gusano de la harina para estudiar su capacidad de reciclar nutrientes y producir proteína en condiciones controladas.