Los incendios forestales en Ourense han dejado una estela de cenizas y restos calcinados que, con las lluvias, se han convertido en un lodo oscuro que amenaza los ríos y suministros de agua. El alcalde de O Barco de Valdeorras, Aurentino Alonso, describe la situación del río Sil como 'chocolate puro'. La semana pasada, el regidor de O Barco aseguraba que hay varios núcleos que sufren problemas porque no están conectados a la red urbana y se surten directamente de los regatos. En Vilamartín de Valdeorras, el alcalde Enrique Barreiro explica que tras las lluvias, hay zonas del municipio que se han quedado sin agua durante dos, tres e incluso cuatro horas. El Ayuntamiento de Chandrexa de Queixa ha almacenado 2.000 botellas de agua de dos litros y en O Barco de Valdeorras han ofrecido a los vecinos fuentes y cajones con grifos. La Xunta de Galicia y la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil están siendo criticadas por no hacer lo suficiente para prevenir la situación. Los ecologistas advierten del riesgo que suponen los arrastres en las zonas calcinadas por el fuego, que pueden ensuciar los manantiales y ecosistemas fluviales.