Los incendios en Ourense durante agosto arrasaron 100.000 hectáreas, pusieron en peligro a más de 10.000 construcciones y amenazaron a 11.000. El perímetro quemado supera los 4.500 kilómetros. Juan Picos, profesor de la Escola de Enxeñaría Forestal de Pontevedra, estudió el impacto y encontró que casi 4.000 construcciones quedaron dentro del perímetro quemado y más de 7.000 vieron las llamas a menos de 100 metros. Las cifras oficiales confirman que ardieron más de un centenar de construcciones, incluyendo viviendas, industrias, depósitos, iglesias y molinos. El experto recomienda un doble comportamiento: conseguir que las llamas no alcancen las casas y autoprotección, que incluye el mantenimiento de un espacio defensivo en torno a las viviendas y asegurar la presencia de puntos de abastecimiento de agua. La Xunta presumió del mayor operativo de la historia, con 3.000 trabajadores, pero el experto considera que es imposible enviar un bombero para cada casa. Los datos también muestran que 480.000 parcelas catastrales y 250 comunidades de montes se vieron afectadas, con 70 de ellas viendo arder más del 90% de su superficie.