La materia oscura es un misterio cósmico que ha sido estudiado durante décadas. Un grupo de investigadores cree haber encontrado una nueva pista para detectarla, utilizando los agujeros negros como detectores naturales. La idea es que la materia oscura podría delatarse a sí misma al acercarse a un agujero negro supermasivo, generando electrones y positrones que emitirían radiación de sincrotrón. El Telescopio del Horizonte de Eventos (EHT) es el único instrumento capaz de registrar este fenómeno. Aunque no se han encontrado señales directas de materia oscura, los científicos han definido un límite de detección y establecido un nivel mínimo de brillo que una señal debería tener para diferenciarse del ruido de fondo. El EHT capta la radiación de sincrotrón generada por electrones que giran a velocidades relativistas alrededor de campos magnéticos extremos. La búsqueda de la materia oscura ha cambiado de rumbo y ahora se centra en utilizar los agujeros negros como laboratorios naturales para estudiar las partículas más escurridizas del universo. El Instituto Niels Bohr y la NASA están involucrados en este estudio. El año 2019 fue clave para la observación de la silueta de un agujero negro, M87⁎, y más tarde Sagitario A⁎, el que habita en el centro de la Vía Láctea. Casi el 70% de la materia del universo está compuesta por materia oscura.