Investigaciones actuales revelan que la imaginación nocturna no se limita al sueño REM. Isabelle Arnulf, neuróloga del sueño en la Sorbona, afirma que la creencia de que los sueños solo ocurren en el REM proviene de un conocimiento desactualizado. Experimentos en los que se suprimió farmacológicamente el REM muestran que los participantes seguían reportando contenidos oníricos, aunque diferentes en forma y duración. Francesca Siclari, investigadora del Netherlands Institute for Neuroscience, indica que los sueños en fases no REM tienden a ser menos frecuentes, más cortos y menos vívidos. Estudios con electroencefalografía han detectado patrones cerebrales comunes en ambas fases durante los sueños. A pesar de estos avances, la neurociencia todavía no ha descifrado por completo cómo el cerebro genera los sueños. En los años 50, el descubrimiento del sueño REM llevó a los científicos a asociar de forma casi exclusiva este estado con la aparición de sueños. La lógica parecía sólida, pero ahora se sabe que la mente puede crear sueños en diferentes estados. La función exacta de los sueños sigue siendo un misterio, pero explorarlos podría revelar secretos profundos sobre la forma en que pensamos cuando estamos desconectados del mundo exterior.