Un estudio liderado por un equipo internacional de geobiólogos ha encontrado evidencia de que las esponjas marinas podrían haber sido las primeras criaturas de la Tierra, hace más de 541 millones de años. Los científicos analizaron fósiles químicos, específicamente esteranos, que son moléculas derivadas de los esteroles, compuestos esenciales en las membranas celulares de los eucariotas. Estos biomarcadores se encontraron en rocas del periodo Ediacárico y se comprobó que aún se sintetizan en especies vivas de esponjas. El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, ofrece una metodología rigurosa para identificar biomarcadores de vida antigua y abre la puerta a una nueva forma de leer la historia de la vida. El equipo detrás de esta investigación ya se prepara para aplicar su técnica a otras regiones del planeta. La confirmación de los esteranos C31 como evidencia biológica implica que los científicos han encontrado tres líneas de evidencia coincidentes: las rocas, los seres vivos y la química recreada. Esto proporciona una robustez poco común en paleobiología. El estudio sugiere que la vida animal pudo haber comenzado en entornos marinos tranquilos, ricos en nutrientes, donde criaturas como las esponjas filtraban el agua pacientemente. La técnica de detección de vida a través de biomarcadores también puede convertirse en una herramienta para detectar vida en otros planetas.