Un equipo de investigadores de Stanford y Chicago está utilizando inteligencia artificial para simular respuestas humanas en experimentos. Utilizando grandes modelos de lenguaje como GPT-4, han replicado 476 experimentos previos con humanos, obteniendo una correlación de 0,85 entre resultados reales y simulados. Aunque los resultados son prometedores, también presentan limitaciones, como la falta de variedad y contradicciones en las respuestas simuladas. Los expertos proponen un enfoque híbrido, combinando datos humanos y artificiales, para aprovechar los beneficios de la IA sin perder la riqueza de la diversidad humana. El futuro de la investigación social y la toma de decisiones podría verse influenciado por esta tecnología, pero es importante debatir sobre sus límites y posibles abusos. El sociólogo David Broska destaca la importancia de aprovechar ambos tipos de datos, humanos y artificiales, con cuidado. La posibilidad de que una IA simule a las personas abre nuevas vías para la investigación, pero también exige cautela y consideración de los riesgos y sesgos potenciales.