Un nuevo modelo desarrollado en Caltech ha descubierto que la lluvia en Júpiter arrastra el agua hacia regiones concretas y la oculta bajo capas más profundas de su atmósfera. La clave está en la rápida rotación del planeta, que completa un giro en apenas diez horas, lo que provoca franjas turbulentas en su atmósfera. La turbulencia, unida a la fuerza de Coriolis, concentra las precipitaciones en zonas específicas, sobre todo en latitudes medias y subtropicales. El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), introduce una simulación de la dinámica atmosférica de Júpiter y describe cómo el vapor de agua se condensa en nubes, forma lluvias y termina desplazando el líquido a profundidades insospechadas. El autor principal del estudio, Huazhi Ge, explicó que el objetivo es crear una teoría sobre la dinámica del agua y la atmósfera que pueda aplicarse ampliamente a otros planetas, incluidos los exoplanetas. La misión Galileo fue la primera en confirmar agua en Júpiter, pero su alcance era limitado. La sonda Juno de la NASA ha cartografiado la atmósfera joviana con una precisión sin precedentes, pero los datos seguían siendo ambiguos. El nuevo modelo proporciona un marco teórico para interpretar esas mediciones y sugiere que la lluvia funciona como una 'trampa' que atrapa agua y la transporta más allá de la capa de nubes visibles, haciéndola inaccesible a los instrumentos superficiales.