Un estudio reciente publicado en Nature advierte de un riesgo poco conocido asociado a la minería submarina. La extracción de metales del fondo del mar libera una nube de residuos finos que pueden reemplazar el alimento que necesitan millones de pequeños organismos para sobrevivir. Los investigadores de la Universidad de Hawái en Mānoa analizaron los efectos de un vertido de prueba en el Pacífico y descubrieron que los residuos generados pueden ahogar el 'océano crepuscular', una zona que se extiende entre los 200 y 1.500 metros de profundidad. El estudio calculó que el 65% de las especies analizadas dependen de partículas mayores de seis micras, que serían sustituidas por los residuos mineros. La minería submarina genera un flujo de agua, sedimentos y metales que se bombea hasta un barco en la superficie, y el problema está en dónde se devuelve el residuo. Algunas empresas proponen liberar el residuo en la 'zona mesopelágica', lo que podría provocar un 'efecto cascada' en la cadena alimenticia marina. La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) trabaja en un Código Minero que aún no ha sido aprobado, y algunos países presionan para avanzar sin esperar el código definitivo. La ISA ha otorgado licencias de exploración, pero ninguna para explotación comercial. El interés estadounidense se enmarca en la guerra tecnológica y comercial con China, que controla alrededor del 70% del mercado global de tierras raras.