Un estudio sugiere que los genes responsables de formar nuestros dedos fueron reciclados de antiguas instrucciones genéticas que daban forma a la zona anal y reproductiva en los primeros peces. Hace unos 360 millones de años, los peces comenzaron a colonizar la tierra firme y sus aletas delanteras se transformaron en extremidades con dedos. La edición de ADN con la técnica CRISPR reveló que la evolución no siempre inventa desde cero, sino que reutiliza piezas antiguas en nuevos contextos. El interruptor genético 5DOM, identificado en 2011, permite que los embriones desarrollen dedos y también existe en el genoma del pez cebra. La eliminación del 5DOM en embriones de pez cebra afectó a la cola, concretamente en la zona donde se ubican el ano y las aberturas reproductivas. Los investigadores comprobaron que ocurría lo mismo en ratones, lo que llevó a la hipótesis de que el 5DOM fue reutilizado para construir nuevas estructuras en las puntas de las extremidades. El biólogo evolutivo Brent Hawkins compara esto con la música, donde un rapero puede reciclar un estribillo antiguo para crear un nuevo éxito. Aunque la idea explica por qué peces y mamíferos comparten este interruptor genético, todavía falta entender cómo ocurrió el cambio de función. Neil Shubin, coautor del estudio, admite que el hallazgo tomó a todos por sorpresa y que ahora queda por descifrar el mecanismo preciso que permitió que una receta para el trasero acabara construyendo dedos. La evolución no trabaja como un arquitecto que diseña desde cero, sino como un reciclador que encuentra nuevos usos para viejas piezas.