La inmovilidad climática es un fenómeno que afecta a millones de personas que no pueden escapar del cambio climático debido a la pobreza, políticas migratorias o falta de medios. En 2024, la temperatura del planeta fue 1,37°C mayor que en 1940-1969, con diferencias regionales significativas. En Europa, países como Belarus, Ucrania y Bosnia y Herzegovina han experimentado un aumento significativo en la temperatura. La inmovilidad climática no se explica por un único factor, sino por una combinación de factores económicos, políticos y sociales. Los expertos proponen ejercicios de mapeo para identificar zonas críticas y crear mecanismos internacionales para apoyar a estas poblaciones. Para 2050, casi todos los campos de refugiados experimentarán un aumento significativo de días con calor extremo, lo que plantea una pregunta moral y política sobre cómo garantizar justicia climática a quienes no pueden escapar.