La arqueología digital se está fortaleciendo con la inteligencia artificial, permitiendo a los arqueólogos analizar grandes cantidades de datos de manera más eficiente. Jesse Casana, director del Spatial Archeometry Lab en Dartmouth College, ha desarrollado un modelo de IA para reconocer patrones en imágenes aéreas de antiguos fuertes romanos en el Medio Oriente. La IA puede aprender a identificar estructuras como caravanserais y buscar patrones similares en otras regiones o épocas. Esto permite a los arqueólogos mapear, interpretar y documentar sin alterar el entorno, reduciendo la necesidad de excavaciones físicas. La IA no reemplaza el juicio humano, pero puede ayudar a detectar sesgos y corregirlos. La colaboración entre humanos y máquinas está cambiando la forma en que se cuenta el pasado. Con cada imagen aérea revisada, se abren nuevas puertas al conocimiento. La Universidad de Pennsylvania y la Universidad de York también están involucradas en este campo. La IA puede detectar estructuras más humildes, como viviendas comunes, que han sido ignoradas por arqueólogos humanos. El uso de la IA en arqueología puede ayudar a reconstruir una historia más completa.