Inge Lehmann descubrió en 1936 que el núcleo terrestre no es homogéneo, sino que tiene un núcleo interno sólido rodeado de un núcleo externo líquido. Esto lo descubrió analizando las ondas sísmicas de un terremoto en Nueva Zelanda en 1929. La llamada 'Discontinuidad de Lehmann' se convirtió en un hito de la sismología moderna. Lehmann tuvo que enfrentarse a prejuicios constantes en una época en la que la ciencia estaba dominada por hombres. Dirigió el departamento sísmico del Danish Geodetic Institute y presidió la European Seismological Federation en 1950. Murió en 1993, siendo recordada como una de las mentes más brillantes del siglo XX. Su descubrimiento cambió el rumbo de la geofísica y reveló un núcleo más complejo y perturbador de lo que se pensaba. Julio Verne había imaginado mares subterráneos y dinosaurios en su libro 'Viaje al centro de la Tierra', publicado en 1864, pero la realidad superó cualquier ficción. La hipótesis de la Tierra Hueca tenía defensores en ese momento, pero Lehmann desmontó la idea de un núcleo homogéneo con su trabajo.