El calor extremo que se está viviendo en la Península Ibérica está a punto de dar paso a tormentas intensas, especialmente en el tercio norte. La causa de este fenómeno es la llegada de una vaguada atlántica, que impulsará el crecimiento de nubes convectivas y dará lugar a tormentas fuertes. El geógrafo Samuel Biener explica que la alternancia entre calor abrasador y tormentas intensas se debe a la sucesión de dorsales y vaguadas, masas de aire en altura bajo la influencia de altas y bajas presiones respectivamente. Los mares Mediterráneo occidental y Cantábrico oriental están sufriendo una 'ola de calor' con temperaturas superficiales varios grados por encima de lo normal, lo que aumenta el riesgo de tormentas convectivas. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé cielos nubosos y precipitaciones con tormenta para el viernes, especialmente en el Cantábrico oriental y Pirineo occidental. La situación se espera que remita hacia la tarde del sábado, aunque aún existe incertidumbre sobre la evolución de este nuevo episodio de tormentas.