Investigadores han determinado que, de media, un estudiante necesita 17 exposiciones a una palabra para incorporarla de forma efectiva a su vocabulario. Este número puede variar dependiendo de la complejidad de la palabra y el contexto en el que se utiliza. La edad, el idioma y el interés en el tema también influyen en la rapidez del aprendizaje. Los expertos recomiendan exponer repetidamente las palabras en formatos escritos y orales, y dar oportunidades para que los estudiantes las utilicen, consolidando así su paso de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. La cifra de 17 exposiciones se ha mantenido vigente desde los años 70, cuando investigadores del Departamento de Investigaciones Educativas de la Universidad de Illinois realizaron pruebas controladas con estudiantes. La profesora Catherine Snow de la Universidad de Harvard destaca que este número es solo un promedio, y que hay palabras que pueden aprenderse en una única ocasión y otras que requieren muchas más repeticiones.