El Sol está atravesando uno de sus momentos más activos de las últimas décadas, con el pico del Ciclo Solar 25 previsto para julio de 2025, aunque las observaciones indican que el punto más alto ya podría haber ocurrido en 2024. Esto tiene efectos tangibles en nuestro planeta, como auroras boreales en latitudes inusuales, interrupciones en sistemas de navegación y redes eléctricas. Los satélites que orbitan la Tierra sufren daños durante tormentas solares, como radiación intensa, aumento de fricción orbital y fallos en microchips. La red eléctrica es especialmente vulnerable a las corrientes geomagnéticamente inducidas, lo que puede causar sobrecalentamiento de transformadores, inestabilidad en la frecuencia eléctrica y apagones en cascada. Para proteger los satélites, se están implementando soluciones técnicas avanzadas, como blindaje y diseño resistente, monitoreo constante y respuestas automáticas. También se están desarrollando estrategias para proteger las redes eléctricas, como infraestructura mejor diseñada, sistemas de respaldo energético y protección en el hogar. La Agencia Espacial Española y la ESA están colaborando para monitorear eventos y desarrollar protocolos de respuesta. El centro S3TOC gestiona el tráfico espacial y ayuda a evitar colisiones satelitales. La preparación individual es clave, con medidas como el uso de protectores de sobretensión, la instalación de paneles solares con batería y la guarda de dispositivos de respaldo en cajas metálicas.