Algunos hoteles están logrando absorber más dióxido de carbono (CO₂) del que emiten, incluyendo las emisiones derivadas de los viajes de sus huéspedes. Esto se conoce como tener una huella de carbono negativa. La clave está en aplicar una combinación de estrategias: reforestación activa, uso intensivo de energías renovables, reciclaje eficiente y diseños arquitectónicos pensados para minimizar el consumo energético y la generación de residuos. El sector hotelero es responsable de alrededor del 1% de los gases de efecto invernadero a nivel mundial. Un hotel como VIVOOD Landscape Hotel, en Alicante, España, ha logrado una huella de carbono negativa de 69 toneladas al año, reciclando el 74% de sus residuos y empleando materiales sostenibles. Otro ejemplo es Bucuti & Tara Beach Resort, en Aruba, que ha sido pionero en sostenibilidad y tiene el objetivo de convertirse en carbono negativo para 2026. La compensación de las emisiones de los viajes en avión es un punto crítico, pero iniciativas como la de Bucuti marcan la diferencia, al facilitar que los viajeros puedan compensar esa huella mediante proyectos de captura de carbono.