Un equipo internacional de arqueólogos liderado por la Universidad de Coimbra ha descubierto un templo de hace 5.000 años en el Kurdistán iraquí, específicamente en el yacimiento de Kani Shaie. El templo, datado entre 3300-3100 a.C., sugiere que las regiones montañosas participaron activamente en las redes culturales, políticas y económicas de la época. El descubrimiento incluye restos arquitectónicos, conos murales y sellos cilíndricos, que indican una organización social jerárquica y centralizada. La excavación, financiada por la Fundación para la Ciencia y la Tecnología de Portugal y la Universidad de Cambridge, ha revelado una secuencia de ocupación que abarca desde el Calcolítico hasta la Edad del Hierro. El hallazgo plantea nuevas preguntas sobre el papel de estos templos en el equilibrio de poder regional y la conexión con la ciudad de Uruk, considerada la primera gran urbe de la humanidad.