Hace 74.000 años, una erupción volcánica en el lago Toba, al norte de Sumatra, expulsó 2.800 kilómetros cúbicos de ceniza a la estratosfera, creando un cráter de 1.000 campos de fútbol y provocando un invierno global. Esto podría haber llevado a la humanidad al borde de la extinción, reduciendo la población a unas 10.000 parejas fértiles. La teoría es polémica, pero los restos arqueológicos muestran una historia de resistencia y adaptación en zonas como Sudáfrica, Etiopía, Indonesia, la India y China. La flexibilidad conductual fue clave para la supervivencia de las comunidades humanas. El estudio de los yacimientos geológicos antes y después de la erupción proporciona información sobre cómo cambiaron las sociedades. El arqueólogo Jayde N. Hiniak destaca la importancia de la erupción del Toba en la historia de la humanidad.