Los últimos 24 años de datos satelitales de la NASA muestran que la Tierra ha perdido su equilibrio en cuanto a reflectividad se refiere. El hemisferio norte refleja menos luz que el hemisferio sur, con una divergencia de 0,34 Wm−2 por década. Esto se debe a una combinación de factores, incluyendo la disminución de aerosoles en el hemisferio norte debido a medidas de protección medioambiental, y el aumento de aerosoles en el hemisferio sur debido a eventos como incendios forestales y erupciones volcánicas. Además, el hemisferio norte está perdiendo nieve y hielo marino a un ritmo acelerado, lo que también contribuye a su oscurecimiento. El estudio, dirigido por Norman Loeb, del Centro de Investigación Langley de la NASA, concluye que la contribución de las nubes a la diferencia de reflectividad entre hemisferios es sorprendentemente pequeña. Esto tiene implicaciones importantes para el clima y los patrones meteorológicos, ya que el desequilibrio en la reflectividad puede afectar la circulación atmosférica y oceánica. El hemisferio norte no solo se calienta más rápido que el sur, sino que también está viendo un aumento de las precipitaciones en las latitudes tropicales.