Un estudio publicado en Geophysical Research Letters revela que la pérdida de hielo en América del Norte y Europa ha alcanzado niveles nunca antes registrados, duplicando las tasas de derretimiento de la década pasada. Entre 2021 y 2024 se perdió hasta un 13% del volumen glaciar en zonas como el oeste de Canadá, Estados Unidos y los Alpes suizos. Los glaciares norteamericanos occidentales redujeron 22,2 gigatoneladas anuales, mientras que los suizos perdieron 1,5 gigatoneladas al año. Cada gigatonelada equivale a mil millones de toneladas de hielo. La investigación confirma que el deshielo glaciar avanza a un ritmo que está dejando obsoletas las proyecciones más pesimistas del cambio climático. El glaciólogo Matthias Huss afirma que los récords anteriores fueron destrozados y el impacto es tan evidente como preocupante. La combinación de escasa nieve invernal, olas de calor tempranas y veranos prolongados con temperaturas extremas creó las condiciones perfectas para este deshielo acelerado. El verano de 2021 fue un punto de inflexión, con una ola de calor histórica que derritió metros de hielo en cuestión de semanas. Los incendios forestales agravaron la situación, reduciendo el albedo del hielo y haciendo que absorbiera más radiación solar. El deshielo glaciar tiene un impacto significativo en el nivel del mar, con una contribución de una quinta parte del aumento global. Millones de personas que viven en zonas costeras bajas podrían verse desplazadas por esta tendencia. Los glaciares actúan como torres de agua naturales para más de mil millones de personas, y su derretimiento compromete la seguridad hídrica en regiones críticas.