Un estudio liderado por Francesco Ravasini y un equipo internacional de genetistas y arqueólogos ha analizado el ADN de un individuo procedente de Villa Falgari, fechado entre 341 y 53 a. C. El análisis ofrece la primera evidencia clara de que los rasgos genéticos del Mediterráneo oriental ya estaban presentes en Italia durante la República tardía, unos dos siglos antes de la consolidación del Imperio romano. La secuenciación del genoma de un individuo denominado BSP71 permitió comprobar que este hombre presentaba una marcada afinidad genética con las poblaciones del Mediterráneo oriental, en particular con comunidades de Anatolia y Levante. El estudio sugiere que la Magna Graecia y Sicilia funcionaron como vectores de transmisión genética oriental hacia el centro de Italia. El estudio publicado en Genome Biology and Evolution en 2025 cuestiona la interpretación histórica establecida de que la llegada masiva de influencias del Mediterráneo oriental se produjo tras la instauración del Imperio romano en el año 27 a. C.