Un estudio de la Universidad de Cornell con casi 2.000 participantes, incluyendo diestros y zurdos, ha demostrado que la mano dominante cambia qué lado del cerebro procesa los detalles visuales más finos. La investigación sugiere que la especialización visual no es fija, sino moldeable por la acción. Los resultados muestran que en los diestros, el hemisferio izquierdo del cerebro procesa mejor los detalles visuales de alta frecuencia, mientras que en los zurdos, el hemisferio derecho se encarga de esta tarea. El estudio también encontró que en personas ambidiestras o con dominancia menos marcada, la asimetría se reduce. La hipótesis de asimetría de la acción propone que la especialización de cada hemisferio para distintas frecuencias visuales surge de cómo usamos nuestras manos en acciones de alta o baja frecuencia. El equipo de investigación planea seguir estudiando si la misma lógica se aplica a la percepción auditiva y a otras modalidades sensoriales.