En Vilamartín de Valdeorras, los vecinos se prepararon para el incendio que se extendió por el valle, pero se sintieron abandonados por la falta de previsión y ayuda. El fuego, que comenzó en Larouco, avanzó rápidamente y arrasó varias aldeas, incluyendo San Vicente, O Robledo, O Mazo y Cernego. Los vecinos, organizados entre ellos, salvaron algunas casas, pero otras quedaron arrasadas. La Xunta ha sido criticada por su falta de acción y previsión, y los vecinos piden más medios para la prevención y extinción de incendios. El incendio ha sido descrito como de una intensidad sin precedentes, con llamas que saltan de copa en copa y un estruendo ensordecedor. Los vecinos han tenido que defender sus casas con medios mínimos, y algunos han perdido sus hogares. La situación ha sido calificada de 'vergonzosa' y 'abandonada' por los vecinos, que piden más ayuda y previsión para evitar desastres como este en el futuro.