En Cabo Hatteras, Carolina del Norte, ocho casas construidas sobre pilotes en el litoral han sido derribadas por el oleaje en pocos días. Los huracanes Humberto e Imelda han causado daños significativos en la zona, pero el problema es más amplio debido al aumento del nivel del mar y la erosión costera. Desde 2020, se han perdido al menos 20 casas en los Outer Banks, y 17 edificaciones se han desmoronado solo en Rodanthe y Buxton. El Servicio Nacional de Parques ha contado 21 casas derrumbadas desde 2020 en Seashore. La erosión ha actuado de tal forma que hay casas que han quedado prácticamente encima del mar, y los pilotes que antes estaban rodeados de dunas ahora quedan cubiertos por el océano. El Departamento de Calidad Medioambiental del estado publicó un informe que concluye que de casi 8.800 estructuras levantadas frente al mar en Carolina del Norte, 750 están en una situación delicada por la erosión. Las autoridades están explorando soluciones, como elevar las casas o demolerlas para abrir zonas de acceso público a la playa.