Los científicos que miden la posición de la Tierra en el Universo están experimentando problemas debido al aumento exponencial del tráfico inalámbrico, que interfiere con las observaciones astronómicas. Esto afecta a servicios como el GPS, la banca online y las cadenas de suministro globales. Los radiotelescopios necesitan frecuencias específicas del espectro radioeléctrico para captar señales débiles del espacio profundo, pero la situación ha cambiado drásticamente con seis generaciones de telefonía móvil y miles de satélites enviando internet directamente a la Tierra. Los geodesistas reclaman más frecuencias dedicadas a la astronomía y se estudian soluciones como zonas de silencio radioeléctrico alrededor de telescopios esenciales. Un ejemplo es el pueblo de Green Bank, que prohíbe las redes móviles debido a la presencia de radiotelescopios de uso civil y militar. La solución debe ser global, ya que las mediciones geodésicas requieren telescopios conectados desde todos los continentes.