Un estudio de la agencia francesa ANSES detectó que las botellas de vidrio contenían una cantidad más alta de microplásticos que las de plástico o latas, con una media de 100 partículas por litro. La pintura de los tapones metálicos fue identificada como una de las fuentes principales de contaminación. Los responsables del estudio comprobaron que las partículas detectadas en las botellas de vidrio coincidían con la pintura exterior de las tapas. El equipo también encontró que los arañazos microscópicos en los tapones podrían haberse producido durante la fase de almacenamiento o manipulación previa al embotellado. La concentración de microplásticos se redujo significativamente cuando se aplicaron procedimientos de limpieza y lavado de agua filtrada y alcohol. El estudio sugiere que los fabricantes podrían incorporar procedimientos similares antes del sellado para reducir la contaminación. La investigación también encontró que el tipo de bebida no explica por sí solo la presencia de microplásticos, y que la diferencia en la concentración de microplásticos entre botellas de vidrio y plástico fue notable, con 4,5 partículas por litro en botellas de vidrio frente a 1,6 en las de plástico.