En Guadalajara, un equipo de arqueólogos ha descubierto cuatro huevos de dinosaurio de 72 millones de años en un estado de conservación asombroso. Los huevos pertenecen a titanosaurios y fueron hallados en el yacimiento cretácico de Poyos gracias a un proyecto impulsado por el Gobierno de Castilla-La Mancha. La excavación, dirigida por los paleontólogos Francisco Ortega y Fernando Sanguino, reveló un conjunto fósil en un estado de conservación excepcional. Los huevos, de un tono rojizo y textura mineralizada, fueron extraídos con extremo cuidado y ahora forman parte de la exposición permanente del Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA) en Cuenca. El hallazgo sugiere que varias especies de titanosaurios convivieron y anidaron en la misma región, lo que es inusual. Los resultados de los análisis mostraron una preservación casi intacta de la microestructura de las cáscaras, lo que permite distinguir dos tipos de huevos diferentes: Fusioolithus baghensis y Litosoolithus poyosi. El contexto geológico de Poyos fue clave para preservar estas piezas, y los sedimentos finos y la ausencia de alteraciones tectónicas favorecieron la fosilización lenta y estable de los huevos.