El 1 de noviembre de 1755, un terremoto seguido de tsunami e incendios destruyó casi por completo la ciudad de Lisboa. Tres siglos después, un equipo internacional de científicos ha encontrado en las profundidades del Atlántico oriental la primera evidencia de un proceso geológico inesperado, capaz de explicar aquel desastre y proyectar un inquietante futuro para el océano. La 'delaminación del manto' se refiere al proceso por el cual el manto, denso y caliente, se desprende de la corteza como la suela de un zapato viejo. João Duarte, geólogo de la Universidad de Lisboa y autor principal del estudio publicado en Nature Geoscience, lo resumió así: 'Nunca se había detectado un proceso de delaminación en una cuenca oceánica prístina'. Este hallazgo abre la puerta a entender no solo el terremoto de 1755, sino también otros episodios sísmicos anómalos en la región. Los registros históricos señalan que el terremoto destruyó el 85% de Lisboa y mató a decenas de miles de personas. Investigaciones posteriores detectaron anomalías profundas en la Planicie Abisal de Horseshoe, donde las réplicas alcanzaban más de 20 kilómetros de profundidad. El proceso recuerda a los primeros pasos hacia una futura zona de subducción, lo que en términos geológicos podría transformar el Atlántico en un océano más parecido al Pacífico y su 'anillo de fuego'. Terremotos y volcanes, hoy poco habituales en esa región, podrían multiplicarse en un horizonte de millones de años.