Arthur C. Brooks, profesor de la Universidad de Harvard, asegura que el aburrimiento puede ser la llave hacia una vida más equilibrada y con propósito. La neurociencia del vacío muestra que cuando dejamos de mirar el móvil y simplemente 'no hacemos nada', se activa la red de modo predeterminado, un sistema neuronal que procesa emociones, consolidar recuerdos y generar nuevas conexiones entre ideas. Un experimento del psicólogo Dan Gilbert demostró que muchos voluntarios preferían darse descargas eléctricas antes que soportar la quietud durante 15 minutos. Brooks propone prácticas como 'ayunos digitales' para regular la tecnología y encontrar espacios de inactividad. El aburrimiento puede fortalecer la creatividad y ayudar a conectar con un propósito vital más profundo. La Universidad de Harvard defiende el poder del aburrimiento como herramienta para vivir mejor.