En el sur de Francia, el proyecto ITER busca recrear el poder del Sol en la Tierra. Con un presupuesto de más de 65.000 millones de dólares, es el proyecto científico más ambicioso y caro del planeta. El reactor tiene como objetivo fusionar átomos de hidrógeno para formar helio, liberando una cantidad de energía casi ilimitada. El proyecto cuenta con la participación de 33 países y más de 2.000 trabajadores de 90 nacionalidades. Tras superar una crisis en 2022, el proyecto ha reanudado el ensamblaje del tokamak, su corazón tecnológico, y busca alcanzar en 2039 el primer experimento de fusión con balance energético positivo. El proyecto ITER es considerado un símbolo de persistencia y una prueba de que la cooperación científica mundial sigue siendo posible. El físico holandés Akko Maas considera que ITER es un salvador para las futuras generaciones. El reactor no generará electricidad comercial, pero sí busca probar que la fusión es posible, lo que podría ser la base para la próxima generación de reactores que podrían alimentar ciudades enteras sin contaminar el aire ni agotar los recursos del planeta.