El sistema canadiense RADARSAT ha detectado una red de valles fluviales, cordilleras y cauces fósiles bajo la capa helada más antigua del planeta. Los investigadores midieron desplazamientos en la superficie del hielo y tradujeron en un mapa tridimensional del terreno subyacente. El resultado es una cápsula geológica congelada desde la era de Gondwana, que revela un mundo de ríos caudalosos, densos bosques e incluso los ecos de una vida mucho más antigua de lo que imaginábamos. El paisaje se ha mantenido intacto desde que se formó la capa de hielo hace 34 millones de años. Los canales excavados por ríos sugieren un entorno dinámico moldeado por el agua y no por el hielo, lo que cambia por completo la forma en que entendemos la evolución de la Antártida. El RADARSAT permitió identificar montañas y valles ocultos, pero también seguir su proceso de erosión y ascenso. Gracias a un modelado de flexión, los científicos pudieron reconstruir cómo se levantaron y transformaron esas antiguas cordilleras antes de quedar atrapadas en el frío eterno. El descubrimiento tiene un valor crucial para entender la estabilidad del sistema climático global.