Un equipo de científicos ha analizado muestras del asteroide Ryugu traídas por la misión Hayabusa2 y ha descubierto que el agua líquida fluyó en el cuerpo progenitor de Ryugu más de mil millones de años después de su formación. Esto contradice la creencia de que la actividad acuosa en los asteroides era un fenómeno exclusivo de los primeros instantes de la historia de nuestro sistema solar. La misión Hayabusa2 ha proporcionado una oportunidad única para estudiar este proceso al traer 5,4 gramos de material puro del asteroide Ryugu. Las muestras de Ryugu son una cápsula del tiempo casi perfecta, conservando un registro perfecto de la actividad del agua en su interior. El equipo utilizó una datación radiométrica basada en isótopos para llegar a esta conclusión. El evento que desencadenó este flujo tardío de agua fue probablemente un violento impacto que generó suficiente calor para derretir el hielo que había permanecido congelado en el interior del asteroide. Esto podría obligar a recalcular cuánta agua trajeron estos cuerpos a una joven Tierra. Los modelos actuales sobre la formación de los planetas terrestres podrían estar subestimando la cantidad de agua aportada por estos cuerpos. Según este estudio, los planetesimales similares a Ryugu podrían haber entrado a la Tierra entre dos y tres veces más de agua de lo que se calcula habitualmente.