La historia del vidrio flexible romano es un mito que ha sobrevivido a lo largo de la historia. Plinio el Viejo, Petronio y Casio Dión son los testigos literarios de esta historia, donde un artesano presenta a Tiberio un recipiente de vidrio que no se rompe. Sin embargo, no existe evidencia arqueológica que respalde la existencia de un vidrio con tales propiedades en el mundo romano. Estudios científicos recientes han analizado composiciones de más de 300 muestras romanas y no han encontrado ninguna fórmula que se desvíe significativamente de los estándares de la época. En la actualidad, científicos e ingenieros han logrado desarrollar vidrios flexibles reales utilizando enfoques inspirados en la naturaleza, como el Corning Willow Glass, un vidrio ultrafino y flexible que se fabrica en hojas enrollables y mantiene propiedades ópticas y térmicas propias del vidrio. Con grosores de entre 100 y 200 micrones, se adapta a curvaturas sin romperse y resiste temperaturas elevadas.