En la zona hadal, a 9.500 metros de profundidad, se ha encontrado un ecosistema que sobrevive sin luz solar. La expedición científica, liderada por la ecóloga Johanna Weston, descubrió comunidades de almejas y gusanos tubícolas que prosperan en condiciones extremas. La clave está en la quimiosíntesis, un proceso mediante el cual las bacterias asociadas a estos organismos transforman metano en energía. El estudio, publicado en la revista Nature, destaca que los altos niveles de metano en la zona fueron fundamentales para la existencia de este ecosistema. La zona hadal, antes considerada silenciosa y estéril, revela ser un territorio vibrante y lleno de secretos. El descubrimiento amplía los límites de lo que entendemos por habitabilidad en la Tierra y plantea implicaciones para la astrobiología. La conexión entre el océano profundo y la superficie es clave para entender la dinámica del planeta.