El caballito de mar pigmeo, Hippocampus bargibanti, es un vertebrado que habita en los arrecifes del Pacífico occidental y ha perfeccionado un camuflaje absoluto que lo mimetiza con los corales. Con apenas 2 centímetros de longitud, su hocico corto y robusto, y los bultos que recorren su cuerpo, imitan los pólipos coralinos. Un estudio publicado en PNAS identificó las claves genéticas de su asombrosa apariencia y los riesgos evolutivos que amenazan su supervivencia. La especie no fue reconocida hasta la década de 1960 debido a su maestría en el camuflaje. La investigación dirigida por la Universidad de Constanza y el Instituto de Oceanología del Mar de China Meridional encontró que el mimetismo no se debe a la aparición de nuevos genes, sino a la pérdida de algunos, como el gen hoxa2b, responsable del alargamiento del hocico en otros caballitos de mar. Los caballitos de mar pigmeos poseen el repertorio genético inmunitario más reducido de todos los vertebrados conocidos, lo que los hace dependientes de las toxinas protectoras de los corales. Sin embargo, su hiperespecialización los hace extremadamente vulnerables a la degradación de los arrecifes causada por el cambio climático y la pérdida de hábitats.