El Telescopio Espacial James Webb ha detectado un objeto llamado Capotauro, que podría ser la galaxia más vieja jamás detectada, nacida apenas 90 millones de años después del Big Bang. La luz de este objeto viaja hacia nosotros desde los albores del cosmos, lo que equivale a mirar hacia atrás casi 13.700 millones de años. Los astrónomos estiman que su luz comenzó su viaje apenas 90 millones de años después del Big Bang, lo que sería el 3 de enero en el calendario cósmico. Capotauro podría ser una galaxia sorprendentemente masiva, capaz de haber formado miles de millones de estrellas en un tiempo récord. Sin embargo, también podría ser un objeto oscuro de nuestra propia Vía Láctea o incluso un agujero negro primitivo. El hallazgo de Capotauro pone a prueba todo lo que creíamos entender sobre los orígenes del universo. Los investigadores han enviado su estudio para revisión en Astronomy & Astrophysics y publicado una versión preliminar en arXiv. El próximo paso es crucial: obtener un espectro para determinar con precisión su distancia real. Si el desplazamiento al rojo confirma su valor extremo, el hallazgo reescribirá el primer capítulo de la historia galáctica. Giovanni Gandolfi, del Observatorio Astronómico de Roma, explicó que para que algo así exista tan pronto, el universo habría tenido que fabricar estrellas a una velocidad imposible. El telescopio Webb, con su sensibilidad infrarroja, puede detectar la luz estirada por la expansión del espacio. Cada fotón que llega a sus sensores es un viajero milenario, un fragmento de la primera claridad del cosmos.