El inodoro es blanco debido a la combinación de factores químicos, microbiológicos y estéticos. La porcelana vitrificada, material utilizado en su fabricación, es resistente, no porosa y fácil de limpiar. La superficie lisa de la porcelana facilita la eliminación de residuos y minimiza la acumulación de bacterias. El color blanco se asocia culturalmente con pureza y salubridad, lo que contribuye a la percepción de higiene que los usuarios esperan en un baño. La primera patente del inodoro se remonta a finales del siglo XVIII y debe sus raíces a la física más elemental. La invención del sifón de Alexander Cumming, un relojero escocés, impulso su patente del inodoro en 1775. La patente de Cumming fue revolucionaria en su tiempo y allanó el camino para los diseños de inodoros modernos.