El turismo global y masivo crece sin freno, empujando a las aerolíneas a multiplicar rutas y aviones, lo que amenaza con desbordar no solo los destinos más icónicos, sino también la capacidad misma del planeta para sostenerlo. La aviación comercial refleja la evolución de la economía mundial, con un crecimiento anual del 4%. El 85% de los kilómetros aéreos corresponde a turistas, mientras que los pasajeros de negocios generan hasta tres cuartas partes de los beneficios. La pandemia introdujo el concepto de 'bleisure', viajes que combinan trabajo y ocio. Los destinos más populares, como Francia, España, Italia, Turquía y Estados Unidos, están experimentando una saturación extrema, con lugares emblemáticos como el Coliseo, la Torre Eiffel o el Louvre viviendo jornadas de saturación extrema. El concepto de 'overtourism' se ha convertido en la mayor pesadilla de los destinos más populares, erosionando la calidad de vida de los residentes y poniendo en riesgo el propio atractivo cultural y natural que atrae a los visitantes. El impacto climático del turismo es significativo, con un 8,8% de las emisiones globales atribuidas al sector. La expansión del turismo aéreo genera un triple límite: físico, social y climático. La industria aeronáutica acumula una cartera de pedidos de más de siete años, pero los expertos en sostenibilidad y gobernanza insisten en que solo con límites podrá evitarse un colapso irreversible.