La fosfina, considerada una posible señal de vida, ha sido detectada en una enana marrón llamada Wolf 1130C, lo que cuestiona su fiabilidad como biomarcador. Las enanas marrón son cuerpos celestes que ocupan un lugar intermedio entre los planetas gigantes y las estrellas, con temperaturas superficiales que pueden alcanzar los 2.000 °C. El telescopio espacial James Webb analizó 23 enanas marrones con temperaturas entre los 100 y 700 °C, y solo encontró fosfina en Wolf 1130C, que tiene una temperatura de 320 °C. Esto sugiere que procesos químicos desconocidos pueden generar fosfina en condiciones ajenas a la biología. La detección de fosfina en Venus en 2020 había reavivado la hipótesis de vida microbiana en sus nubes ácidas, pero ahora se ve bajo una luz diferente. Los científicos deben replantear la interpretación de la fosfina en entornos extraterrestres y entender todos los caminos posibles para la generación de fosfina en el universo.