La fábrica de BMW en Leipzig utiliza hidrógeno extraído de la molécula de agua para funcionar, lo que reduce la emisión de dióxido de carbono. La planta cuenta con una red de tuberías de hidrógeno que recorrerá todo el país antes de 2032. El hidrógeno se utiliza en hornos que antes dependían del gas natural y en vehículos que se desplazan sin emitir más que vapor. La fábrica tiene 230 vehículos movidos por celdas de combustible y nueve estaciones internas para recargar el hidrógeno. El proyecto forma parte de una visión más grande para descarbonizar la economía alemana. La red nacional de tuberías de hidrógeno tendrá 9.000 kilómetros de longitud y estará alimentada por energía eólica del norte. El país busca reinventar su industria y escribir un nuevo lenguaje para el fuego, convirtiendo el elemento más violento en un aliado del clima.