La temperatura ambiente en el interior de las casas puede ser engañosa, ya que aunque el termómetro marque más de 20 grados, se puede sentir mucho frío. La sensación térmica depende de factores como los materiales, la humedad y las corrientes de aire. Un mal aislamiento en paredes, ventanas o techos puede permitir que el calor se escape, mientras que la humedad también juega un papel importante. Un nivel de humedad entre el 40 y el 60% es recomendado. Para evitar el frío, se pueden utilizar cortinas gruesas, alfombras, fuentes de calor indirectas y vestir con capas y materiales como la lana. Revisar los radiadores y invertir en un termostato programable también puede ser útil. La calefacción en invierno puede aumentar la factura de muchos hogares, por lo que es importante encontrar formas de mantener la casa caliente de manera eficiente.