El hueso de Ishango, descubierto en la década de 1950 por el geólogo belga Jean de Heinzelin, es un fragmento de peroné con 168 incisiones distribuidas en tres columnas paralelas. Datado en unos 20.000 años, su antigüedad lo sitúa en pleno Paleolítico superior. Las incisiones han sido interpretadas como un calendario lunar, una calculadora o un objeto ritual. El propio Heinzelin sugirió una interpretación matemática, identificando grupos de 11, 13, 17 y 19 incisiones, todos ellos números primos. Vladimir Pletser y Dirk Huylebrouck ampliaron la hipótesis proponiendo que el hueso reflejaba operaciones en base 12. El hueso de Ishango es considerado uno de los primeros ejemplos de pensamiento numérico abstracto en la humanidad. El matemático Olivier Keller, sin embargo, advierte que gran parte de estas lecturas son proyecciones modernas y que las marcas podrían haber sido simples registros de caza o señales rituales. El hueso de Ishango es un enigma fascinante que simboliza el momento en que el ser humano comenzó a dejar huellas de un pensamiento que buscaba trascender lo inmediato.