El 14 de enero de 2025, el observatorio LIGO detectó una onda gravitacional proveniente de la colisión de dos agujeros negros que ocurrió hace 1.300 millones de años. La señal, bautizada GW250114, reveló dos agujeros negros de entre 30 y 40 masas solares que se fusionaron en un único agujero negro de unas 63 masas solares. El análisis posterior confirmó con un 99,999% de certeza el teorema del área, formulado por Stephen Hawking en 1971, que establece que el área total de los horizontes de eventos de los agujeros negros nunca puede disminuir. La relación señal-ruido fue tres veces superior a la primera detección histórica de 2015, lo que hace de GW250114 la observación más potente y nítida de la historia. La detección de GW250114 no solo consolida la relatividad de Einstein y el legado de Hawking, sino que también marca el inicio de una nueva fase en la investigación de ondas gravitacionales.