La idea de capturar toda la energía de una estrella ha fascinado a científicos y narradores de ciencia ficción durante décadas. Las esferas de Dyson parecen imposibles de materializar, pero los enjambres de Dyson surgen como una opción más realista. Sin embargo, investigaciones cuestionan su estabilidad y plantean un dilema sobre su durabilidad en el cosmos. Un enjambre de Dyson consistiría en flotas de miles de satélites capaces de recolectar energía de manera descentralizada. El astrofísico Brian Lacki advierte que esta aparente ventaja trae consigo una amenaza inevitable: los enjambres son altamente susceptibles a choques espontáneos. Una sola colisión podría desencadenar una cascada de fragmentaciones, pulverizando la estructura en polvo cósmico. En el caso del Sol, bastarían apenas 340 elementos para iniciar el colapso, que reduciría la vida útil del enjambre a unos 41.000 años. El estudio también explora qué ocurriría alrededor de diferentes estrellas, como enanas rojas y gigantes rojas, y concluye que la autodestrucción es parte intrínseca del diseño. Esto plantea una paradoja en la búsqueda de vida inteligente, ya que detectar un enjambre de Dyson no implicaría necesariamente que una civilización aún exista.