La Universidad Northwestern realizó un estudio que demuestra que la red eléctrica de EE.UU. es el verdadero cuello de botella para la energía limpia. Aunque se genere suficiente energía renovable, la congestión de la red eléctrica impide que llegue a donde se necesita, lo que provoca que las estaciones de carga recurran a fuentes de energía contaminantes. El estudio analiza el impacto de esta congestión en un escenario hipotético donde todos los vehículos en EE.UU. fueran eléctricos y encontró que hasta un tercio de los beneficios medioambientales se perderían. La red eléctrica de EE.UU. está dividida en tres regiones principales y no está preparada para transmitir energía desde centrales lejanas a consumidores urbanos. Sin embargo, mejoras puntuales y dirigidas en la capacidad de transmisión existente, como un aumento de un 3 a 13%, podrían reducir significativamente la congestión. La gestión inteligente de la carga de los vehículos eléctricos también es clave para reducir la presión sobre la red. El estudio destaca la necesidad de una planificación a largo plazo y una voluntad política para mejorar la infraestructura de transmisión y aprovechar al máximo la energía limpia.