La Tierra ha mantenido un equilibrio perfecto entre norte y sur durante milenios, pero ahora la simetría se ha roto. Los satélites de la NASA han confirmado que el hemisferio norte se está oscureciendo, reflejando menos radiación solar que el sur. La diferencia se ha ido ampliando lentamente, a un ritmo de 0,34 vatios por metro cuadrado por década. El investigador principal, Norman Loeb, atribuye la causa principal a la reducción de aerosoles en el hemisferio norte, lo que ha llevado a un aire más limpio pero con menos capacidad de reflejar radiación hacia el espacio. El hielo también juega un papel importante, ya que la pérdida acelerada de nieve y hielo marino en el Ártico está transformando el paisaje reflectante del hemisferio norte en una superficie más oscura. Esto está provocando que el norte absorba cantidades de energía cada vez mayores, intensificando los veranos y alterando los patrones de viento. El resultado ya puede verse en los mapas de temperatura global, con el hemisferio norte calentándose más rápido que el sur. Los incendios forestales de Australia y la erupción del Hunga Tonga han inyectado miles de toneladas de aerosoles a la atmósfera, aumentando temporalmente la reflectividad en el hemisferio sur.